viernes, 16 de septiembre de 2011

La intervención psicoeducativa. Por Edgar Ulises García Núñez

El edicto de educación lo posee en primera instancia la institución familiar por ser la primera organización de la cual formamos parte, pero a la vez, dicha familia está insertada en una cultura que contiene normas, principios y valores desde un principio establecidos y, de acuerdo a esto, el seno familiar se encargará de formar e instruir a sus integrantes dichos elementos, estructurando límites para generar comportamientos adecuados.



La educación, no se circunscribe a las cuatro paredes de un edificio; es decir, no es exclusivo de un salón de clases ni a la geografía de un organismo, se traslada por todos los espacios sociales que, a su vez, la atraviesan sin cesar.



Educar implica formar, proporcionar información, explicar una determinada situación o temática de modo coherente, preciso, sencillo y congruente, presentando al educando los elementos necesarios para la comprensión de un tema singular, estimulando conductas adecuadas a la misma que, a su vez, son aceptadas por la sociedad.



Por consiguiente, se hace explicito el conjunto de preceptos morales, éticos, legales y demás, de la cultura a la que se pertenece, para que a su vez, se formen en una libertad moral existente sabiendo lo que se debe y no se debe hacer por el simple hecho de que no es aprobado por la sociedad; sin embargo, es obvio que conforme uno vaya creciendo, también va construyendo una libertad mental o psíquica que se sustenta en el libre albedrio, actuando con base a la educación recibida en los primeros periodos del desarrollo, es decir, se aprende el puedo, pero no debo. 



El objetivo focal es proteger a las personas implicadas en la situación, moderando la ansiedad generada a partir del desconocimiento y/o desinformación, posibilitando el acceso a conductas más adaptadas, menor ansiedad, y de este modo, elevar el bienestar de las personas; a pesar de ello, toda persona no está exenta de padecer una enfermedad o trastorno psicológico que repercutirá en el índice de calidad de vida, afectando en diversas dimensiones, como el desarrollo cognitivo, emocional, afectivo, el contacto social, etcétera; aunado el hecho de estar expuestos a recibir un influjo de información procedente de múltiples medios internos y externos como la misma familia, la comunidad, los medios masivos de comunicación, el discurso político, las leyes, los preceptos morales vigentes en la sociedad y, también, a través de las tradiciones desde las generaciones precedentes; pero la familia y la escuela actúa como intermediario o mediadores en relación con los factores de naturaleza informativa que se trasmiten.



El alumno, como cualquier otro ser humano, no está exento de recibir la influencia de diferentes factores que determinan su actuación o pautas de conducta, ya sea para mejorar o para empeorar su calidad de vida. La familia, la escuela, la sociedad y, en general, la cultura, juegan un papel preponderante, junto con los aspectos psicológicos y biológicos, en la formación de la personalidad y la adquisición de las competencias necesarias para enfrentarnos a los requerimientos de la vida actual, entre ellos, los de transitar de manera satisfactoria por los estudios académicos.    



Una alternativa de solución que brinda la escuela, es la intervención educativa a través de la creación de proyectos que sistematizan y estructuran un conjunto de acciones conducentes al diseño, aplicación, desarrollo y evaluación de dicha intervención, en nuestro caso, desde un plano psicoeducativo con el fin de solucionar o reducir la problemática diagnosticada. 



Sin embargo, a veces se suele confundir el término psicopedagogía con el de psicoeducación, a pesar de que es común utilizar el primero para explicitar las dos formas en que se presenta la intervención educativa, existiendo una gran diferencia en el significado, objetivo y características de dichos términos.



“La intervención psicopedagógica tiene que ver tanto en las necesidades psicológicas como con las educativas de uno o más alumnos. Completa, o suple la instrucción académica en las aulas, pero no se propone suplantarlas”.[1]



“A diferencia de un maestro que se centra en el afianzamiento de contenidos escolares, el psicopedagogo interviene para tratar de instalar en el sujeto, mediante recursos compensatorios a sus problemas de aprendizaje, estrategias eficaces que le permitan aprender en forma autónoma y eficiente.



El psicopedagogo debería ser un formador de estrategas pues su labor consiste en manejar estrategias, modelarlas y mostrarlas a los sujetos. Un trabajo exitoso se verá reflejado en el sujeto que aprende en forma independiente aplicando los recursos -estrategias- sin que nadie se lo pida”.[2]            



Lo mencionado anteriormente se centra en atender problemáticas que se presentan en el proceso enseñanza-aprendizaje, tales como: dificultades en la comprensión, en el aprendizaje, solución de conflictos, elaboración de material didáctico lúdico, implementación de dinámicas, etcétera, es decir, todos aquellos problemas de índole interna que se generen en la institución y, sobre todo, en el aula.



Por el contrario, la intervención psicoeducatica va más allá de eso y puede enfocarse en última instancia, a resolver problemas de enseñanza-aprendizaje, ya que su prioridad es atender cuestiones de salud mental.    



Por otra parte, es indispensable el bienestar individual para el desarrollo integral de las personas, es decir, para que exista una mejora social (referente a la intervención socioeducativa) es imprescindible iniciar por el salud personal, sobre todo, porque uno de los objetivos de la educación es la triangulación de competencias, el saber (conocimiento conceptual), el saber hacer (conocimiento procedimental) y el saber ser y convivir (conocimiento actitudinal), en este último término es donde se centra la intervención a la que nos estamos refiriendo por pretender buscar la salud y bienestar tanto físico, mental y emocionalmente, por consiguiente, es ineludible educar en dichas cuestiones y aprender a estar bien para así poder alcanzar una mayor amplitud en el desarrollo del individuo.        


“Cuando nos referimos a psicoeducación,  nos convoca la idea de dos ámbitos (salud-educación) que están relacionados inextricablemente. Toda práctica en el campo de la educación es una práctica socio sanitaria: se trata de un trabajo intelectual mediatizado por los decires singulares de los diversos protagonistas, los episodios cotidianos, los hechos y los acontecimientos que objetivan y materializan una realidad inaprensible de otro modo”.[3]



La educación para la salud mental no es más que educar la mente en el sentido de que la psique este sana en cuanto a la forma de pensar, que la manera en que se concibe la realidad, sea saludable, y si no es el caso, es ahí precisamente donde interviene la psicoeducación como alternativa de solución a este tipo de problemáticas para que, la o las personas afectadas, puedan garantizar una mejora que trascenderá en múltiples aspectos.



“La psicoeducación se define como la educación para la salud mental que es el conjunto de medidas que permiten minimizar sus manifestaciones, facilitando cualquier intervención terapéutica. La primera medida es la información que se debe suministrar a los profesores, padres y demás allegados del niño, sobre su naturaleza neurobiológica (sistema nervioso), generalmente de tipo genético, ya que con excesiva frecuencia se confunde con otros trastornos de tipo educativo, o de personalidades y conducta”.[4]



Es de suma importancia tomar en cuenta todos los factores que se encuentran inmersos en la problemática y, sobre todo, comenzar a construir un ambiente y clima favorable para que el afectado pueda integrarse a la sociedad y no ser excluido ni etiquetado por el desconocimiento del problema, es decir, por la ignorancia ante la dificultad presentada y, consecuentemente, la falta de condiciones favorables para su inmersión como miembro de la comunidad.



Esto será posible mediante la aplicación de proyectos de intervención psicoeducativa que involucrarán a las personas sobre este tipo de circunstancias debido a que muchas ocasiones son éstas las que generan limitantes más que el propio problema como tal, impidiendo el desarrollo evolutivo de las mismas, por lo que se tiene que brindar una educación acorde a las necesidades y oportunidades que la comunidad y cultura ofertan a sus miembros, pero las que padecen este tipo de dificultades no reciben estos benéficos al ser excluidos y alienados o simplemente por no contar con condiciones adecuadas a sus particularidades por el simple desconocimiento que tiene la sociedad ante esto.



“El objetivo del programa de atención psicoeducativa es apoyar a los estudiantes y proponer proyectos de impacto social que beneficien a la comunidad que, por circunstancias de diversa índole, presentan problemas, enfermedades y/o trastornos, tanto de carácter psicológico, conductual y emocional que afectan su desenvolvimiento e inmersión en el ámbito social, lo que limita sus posibilidades de terminar con éxito sus estudios y de insertarse en la vida profesional”.[5]           



Por lo tanto, la psicoeducación consiste en un proceso a través del cual el individuo, la familia, la comunidad y todas las personas que en cierta forma tienen contacto, se informan, concientizan, convencen, se fortalecen y se educan acerca de un problema de salud mental, transformándose en los principales actores del proceso de salud pasa superarlo y solucionarlo, así, de esta forma, poder generas condiciones apropiadas para dicha audiencia sin limitarlos.


“Los objetivos de la psicoeducación son:



·         Promover su compromiso con el cuidado de la salud.          

·         Promover la búsqueda de comportamientos saludables.     

·         Promover su protagonismo en el proceso de salud”.[6]          



El logro de estos objetivos está en relación a la capacidad del psicoeducador de promover, desarrollar y fortalecer en los individuos o grupos, la autoestima, la responsabilidad, la disposición por el autocuidado y la autonomía creciente pero, sobre todo, canalizar, descubrir y potencializar las competencias, habilidades, destrezas, etcétera, que han sido afectadas o limitadas por la enfermedad o trastorno psicológico, y con dicha intervención, solucionar esta situación.          


Tales elementos establecen una verdadera pauta de desarrollo y superación del ser humano aún en las situaciones consideradas más difíciles e imposibles de resolver, siendo concebidas como primordiales para alcanzar los ideales de la intervención psicoeducativa.    


El desarrollo de los programas psicoeducativos están dirigidos a escolares y al contexto donde se ubica la institución, para la adaptación y realización de los mismos y garantizarles un futuro donde puedan ser productores activos a las demandas que se generan en la sociedad.        


Por consiguiente, la tarea psicoeducativa suscita y encauza que el problema sea afrontado, que la situación sea aceptada, y por ende sea asumida, que tanto la persona que lo padece, los profesores, la familia y la comunidad puedan posicionarse crítica y reflexivamente frente al problema, para comenzar a pensar en un nuevo proyecto trascendental y crear mejores alternativas que permitan a nuevas personas que pueden padecer este tipo de circunstancias, contar con el apoyo de todas las personas allegadas, por tener conocimiento de la temática y ofrecer condiciones óptimas que posibiliten el cursar satisfactoriamente por los estudios profesionales y laborales.



Esta intervención pretende educar, orientar y tratar las enfermedades y/o trastornos que repercutirán en el desarrollo personal al obstaculizar los elementos indispensables para la continua formación del individuo, por lo que persigue atender y controlar no sólo dicha patología o trastorno psicológico, sino diseñar condiciones adecuadas para que el individuo forme parte de la comunidad a la que pertenece, ayudándolo a valerse por sí mismo durante su existencia futura como ciudadano y profesionista; le permitirá interactuar armónicamente dentro de su sociedad, promoviendo un conjunto de valores  y una nueva concepción que le posibilite insertarse con toda seguridad a través del desarrollo y puesta en práctica de sus competencias.



“La psicoeducación se presenta como alternativa para el desarrollo de estrategias de intervención en escuelas. Se ha constituido en una herramienta para la instrumentación de programas de promoción del bienestar emocional (Hernández y Sánchez-Sosa, 1991; Palomino, 1999; Lara, Navarro, Navarrete, Mondragón, y Rubi, 2003). El propósito de este estudio fue el diseño e implementación de un programa psicoeducativo proporcionando atención integral y personalizada a niños y adolescentes en la identificación de señales de problemas emocionales. Orientado al diagnóstico, evaluación e intervención en el ámbito psicoeducativo, proporcionando así mismo un informe con los resultados del estudio y de la evaluación realizada, aportando las pautas y la orientación oportunas para cada caso”.[7]



En los párrafos que anteceden se bosquejó sobre el significado de lo que representa la intervención psicoeducativa, sin embargo, es fundamental hacer hincapié sobre sus características para tener un mayor panorama de su instrumentación que nos permita acrecentar el conocimiento en ese tenor, por lo tanto, podemos iniciar señalando lo siguiente:



·         Puede ser dirigida tanto en situaciones de salud o de enfermedad a:



a)      Los individuos que padecen la problemática.



b)      Las familias de las personas afectadas.

c)       La comunidad que tiene contacto y en la cual se encuentra dicha audiencia.



·         Puede presentarse en dos dimensiones:



a)      Clínica: Trata enfermedades, patologías o problemas como el autismo, deficiencias mentales (por ejemplo Síndrome de Down), altas capacidades (superdotados), depresión, ansiedad, esquizofrenia, déficit de atención, etcétera.



b)      Educativa: Atiende aspectos de tipo emocional (autoestima), conductual, educación sanitaria, vivienda, recreación, educación sexual, de integración familiar, etcétera.



·         Las modalidades de intervención puede ser:



a)      Individualizada: “La intervención psicoeducativa individualizada es el servicio directo a un alumno por un experto”[8], es única, producto de la evaluación del desarrollo evolutivo del individuo, el análisis de su entorno, sus fortalezas, capacidades, intereses y limitaciones, en la búsqueda de avanzar de forma congruente y progresiva en su desarrollo y su adaptación en la medida posible. Actúa como la guía que  permitirá ordenar y evaluar el trabajo que debe superar la persona afectada y quienes trabajan en la ejecución del P.P.I. (Programa Psicoeducativo Individualizado).



b)      Grupal: Esta modalidad es indispensable atender varias personas a la vez por el simple hecho de compartir ciertas características como puede ser la edad, aspecto laborar, el pertenecer a una familia, etcétera, o conllevan ciertos indicadores de la problemática diagnosticada, y es necesario poder educarlos en conjunto para dar una solución más rápida, eficaz, y tal podría ser el caso, con menos costo,  para que de esa forma se logre construir un clima de confianza a través del apoyo mutuo para el progreso eficiente y efectivo de la intervención.



“La modalidad grupal, es el servicio directo a dos o más estudiantes por un experto, se caracteriza por atender  grupos escolares que se encuentran en situación de riesgo, atendiendo aspectos emocionales, personales, de autoestima, de integración familiar, entre otros, y que interfieren con su desempeño académico apoyándolos para tomar acciones de solución. Algunas de las metas de esta modalidad son las de ayudar a la autoaceptación; integrar sentimientos en conflicto; eliminar ideas irracionales; dar significado a la existencia; cambiar hábitos de conducta y mejorar el rendimiento académico”.[9]



c)       Asesoramiento: Es la acción y efecto de orientar, encauzar, ayudar; hace referencia a dar o recibir consejos o dictamen. La noción de asesoramiento está vinculada a la de consultoría, en este sentido, puede decirse que un consultor es un especialista en determinado tema que ofrece consejos y asistencia sobre su área de experiencia.



El asesoramiento que brinda un consultor, por lo tanto, proporciona los conocimientos y actividades necesarias para que el afectado pueda resolver los problemas, llevando adelante las tareas de resolución junto con los allegados a la problemática, asesorando y brindando alternativas necesarias ante las dificultades presentadas.



 Además, detecta las áreas y unidades susceptibles de mejora, así como las exigencias específicas del entorno de cada uno, evaluando las capacidades y limitaciones de la persona y, por último,
diseña y aplica un plan de tratamiento del entorno y de entrenamiento personalizado adaptado a las necesidades individuales como forma de solución al problema diagnosticado.



“Asesoramiento se refiere al servicio indirecto a uno o más estudiantes, a través de un agente que sirve de asesor a un maestro o padre, es un proceso de ayuda que implica una buna comunicación con las personas implicadas, orientando hacia el cambio y la mejora de la educación y al desarrollo profesional de los profesores, requiere un compromiso compartido de responsabilidad por parte de los asesorados, precisa relación de cordialidad, apertura y colegialidad, en la que no exista roles de superior/subordinado, sino una actitud de generar un conocimiento compartido en torno a la innovación que se quiere llevar a cabo”.[10]




·         La Intervención Psicoeducativa también puede enfocarse al ámbito personal, familiar, orientación académica,  profesional, cultural (valores, normas), laboral, funcionamiento afectivo, socialización, forma física (desarrollar una vida dinámica y positiva), etcétera.       



·         Requiere de recursos, planificación de actividades, metodología y un proyecto curricular específico.



Las actividades tienen que estar bien diseñadas y planificadas debido a que formaran parte del tratamiento que solucionará o reducirá la problemática detectada, tomando en cuenta el contexto, habilidades, destrezas, intereses, etcétera, de la (s) persona (s) a quien (es) va dirigido para no limitar o impedir el desarrollo evolutivo de las mismas.



“En cuanto a las actividades. Tener muy presente el aspecto lúdico en la intervención; proporcionar una serie de actividades que permitan a nuestros alumnos disfrutar, experimentar y gozar del mundo que les rodea, a la vez que se estimulan sus sentidos con metas pedagógicas de capacidad de actuación y capacidad de comunicación”.[11]



De la misma forma, el currículum es indispensable para el continuo desarrollo integral de la persona, como se mencionó en líneas anteriores, la enfermedad o trastorno psicológico afecta múltiples dimensiones, desde lo cognitivo (provoca problemas en al aprendizaje), emotivo (baja autoestima) contacto social, etcétera, por lo que se tiene que adecuar y contextualizar los contenidos a abordar a las condiciones de la audiencia a quien va dirigido. Los contenidos curriculares se refieren a una educación formal por darse de forma intencionada, sistemática y estructuradamente acorde a una visión clara del perfil que se desea obtener en este tipo de personas.



“El proyecto curricular, es un instrumento privilegiado para explicitar, compartir y mejorar la práctica educativa en todos los centros y sirve además como vehículo importante para el consenso de la planificación conjunta del mismo. Preside y guía las actividades educativas y escolares, precisando las intenciones que están en su origen y proporcionando orientaciones sobre el plan de acción para llevarlas a término. Con este fin, el proyecto incluye informaciones sobre qué, cuándo y cómo enseñar y evaluar”.[12]



·         “Está orientado al diagnóstico, evaluación e intervención en el ámbito psicoeducativo, proporcionando así mismo un informe con los resultados del estudio y de la evaluación realizada, aportando las pautas y la orientación oportunas para cada caso”. [13]



El diagnóstico de un padecimiento o anomalía es el segundo paso fundamental y de suma importancia después de identificar el problema debido a que en ella están inmersas las condiciones presentes en dicho padecimiento, tales como el ambiente en el que se desenvuelve la persona quien lo padece, sus competencias cognitivas, procedimentales y actitudinales, analizando y evaluando estos factores por ser la base para el diseño del proyecto de intervención psicoeducativa y, a la vez, de la terapia y/o actividades que darán solución a la problemática.



“La tarea esencial no va a ser diagnosticar y clasificar a los individuos con retraso mental, sino evaluarlos multidimensionalmente en base a su interacción con los contextos en los que se desenvuelven y basándose en esa evaluación del individuo y del ambiente, determinar los tratamientos y servicios necesitados. Por ello, no se clasificará a los sujetos en virtud de su C.I (ligero, medio, severo, y profundo), sino que se clasificará el tipo e intensidad de apoyos que necesitan (limitado, intermitente, extenso y generalizado)”.[14]



 La evaluación es otro paso elemental para hacer explicito el progreso de la intervención al permitir modificar ciertos aspectos que impiden el avance, progreso, desarrollo y fortalecimiento de los afectados, para ello se tiene que realizar una evaluación constante tomando en cuenta varios aspectos que forman parte de la problemática y, si es el caso, adecuar la terapia y/o actividades que en un principio fueron planificadas, por no aumentar ni ofrecer un índice de solución a la dificultad diagnosticada.



“En cuanto a la evaluación ha de considerar:

1.        La diversidad cultural y lingüística, así como las diferencias en aspectos comunicativos y comportamentales.

2.        La existencia de limitaciones en habilidades adaptativas ha de tener lugar en un contexto comunitario típico para iguales en edad y requerir apoyos individualizados.

3.        A menudo, junto a limitaciones adaptativas especificas, coexisten potencialidades en otras áreas adaptativas o capacidades personales”.[15]



·         La intervención psicoeducativa es un instrumento que se ubica tanto en la prevención, asistencia y rehabilitación.



Prevención, es todo recurso  que permite reducir, disminuir, interrumpir o aminorar la progresión de una afección o enfermedad, es anticiparse, actuar antes de. Consiste en que todos los implicados en la intervención, ya sean la misma familia, los profesores y demás, sepan identificar elementos que sirven de indicadores para generar un trastorno y, promedio de esto, diseñar un proyecto para combatirlo.



La asistencia, por su parte, tiene la función de intervenir cuando la problemática está presente, combatiéndola mediante una terapia o tratamiento para controlar la enfermedad (dimensión clínica) o un trastorno psicológico (dimensión educativa) y poder suministrar elementos indispensables a la persona que lo padece y, de esta forma, pueda subsistir.



La última forma de intervención y no la menos importante, es la rehabilitación, que pretende monitorear y dar una consecución a la terapia o tratamiento de la problemática presentada y de esa manera, evitar posibles recaídas que conviertan al problema de salud mental más inmune a combatirlo y, a la vez, buscando construir un ambiente adecuado en la sociedad para que forme parte de ella sin el riego de ser rechazado.

“La rehabilitación actúa cuando las lesiones patológicas son irreversibles y la enfermedad está establecida. Su objetivo es volver al individuo afectado a un lugar útil en la sociedad y utilizar las capacidades de funcionamiento. La rehabilitación contiene elementos físicos, psicológicos y sociales. El éxito de ella dependerá de adecuados recursos dentro de la institución familiar, hospitalarios, industriales y la comunidad”.[16]

Un aspecto importante es que además de ofrecer los servicios para educar de manera individual aspectos de salud mental, integra todas las personas y elementos implicados en dicho rubro, es decir, aparte de proveer orientación y tratamientos a las enfermedades o trastornos psicológicos, pretende preparar a la comunidad para construir ambientes adecuados para que acepten, respeten y ayuden a dichas personas, a desarrollar y no limitar sus capacidades.

·         “Utiliza entre otras, técnicas de comunicación para movilizar y motivar a grupos de apoyo mutuo (autoayuda) y conseguir la participación y compromiso de organizaciones comunitarias en el proceso de salud en la comunidad”.[17]



·         “Los beneficios de una intervención psicoeducativa varían en función de los contenidos que ésta incluya”.[18]



·         Es multidisciplinar ya que está integrado por psicólogos, profesores, orientadores, pedagogos, con el fin de contar con expertos ante las diversas áreas de conocimiento.



Un programa de intervención psicoeducativa debe tener, entre otras, las siguientes características:



·         Debe estar elaborado como proceso acorde a una teoría fundamentada, tomando en cuenta las necesidades de la población a la que va dirigido.

·         Debe ser realista y no contener objetivos inalcanzables o que estén a un plazo demasiado largo.

·         Ha de convertirse en un instrumento activo, dinámico y de mejora con el propósito de beneficiar la situación a la que va enfocada.

·         Ha de ser a la vez orientador de la práctica, coherente y gestionado con eficacia.

·         Además, ha de ser: útil, válido, genuino, innovador y preciso.

·         Ha de convertirse en un instrumento para la mejora de situaciones de personas o grupos concretos, partiendo de sus necesidades, concretado en la práctica en un ámbito de intervención, con la finalidad de solventar las dificultades y necesidades detectadas.



Los proyectos de Intervención Psicoeducativa son indispensable ya que suministran beneficios ante los problemas presentados tanto en la dimensión clínica o educativa, debido a que se puede adecuar y personalizar a dicha problemática ajustando la metodología a las condiciones, características y contexto de las personas afectadas; por ejemplo, si una persona presenta un trastorno nervioso, se diagnostica su origen y las condiciones en que se presenta, para ajustar, modificar o crear un método para solucionar o reducir tal problema. Por lo tanto, dicha intervención es flexible y abierta ya que se puede adaptar a cualquier circunstancia.



“Los proyectos de intervención psicoeducativa son indispensables, debido a que el tema de la salud es imprescindible, precisamente porque la salud es un proceso que nos implica en todos los sentidos desde el individual, social e histórico.

Hablar de salud es hablar de nosotros. La salud es un proceso de aprendizaje para encarar el desafío de la vida”.[19]




Este tipo de intervención permite el poder adecuar o modificar una metodología acorde a las necesidades que surjan, insistiendo en tomar como base el contexto, recursos, capacidades, habilidades, destrezas, etcétera, de la o las personas a quienes va dirigida la intervención.



“La Intervención Psicoeducativa es factible de ser aplicada debido a que provee un marco de referencia y una metodología apropiada al problema detectado”.[20]



Además, permite canalizar las potencialidades de los afectados para fortalecerlas y seguir contribuyendo al desarrollo de competencias conceptual, procedimental y actitudinal que han sido afectadas u obstaculizadas por la enfermedad o trastorno, adaptando un currículum y programa de actividades que pretenden erradicar dicha dificultad y, por consiguiente, poder continuar con el desarrollo de competencias de grados superiores.



 “La psicoeducación es un proceso que permite a las personas informarse, desarrollar y fortalecer sus capacidades para mantenerse saludables haciendo énfasis en aspectos psicológicos como motor; para alcanzar sus objetivos y metas propuestas, para hacer una vida más placentera ante las contrariedades que se presentan en el diario vivir”.[21]



Por otra parte, se utiliza para resolver problemas de carácter cognitivo, afectivo, emocional, social, psicológico, físico, biológico, etcétera, es decir, es una intervención multidimensional y multidisciplinar debido a que permite relacionarse con otros enfoques y atender diversas temáticas, motivo por el cual se requiere la formación de un cuerpo de especialistas en diversas áreas, como un psicólogo, orientador, profesor, pedagogo, para fortalecer la intervención psicoeducativa y ofrecer un servicio de calidad en distintos contextos, de ahí la necesidad de mayor personal para generar una amplia diversificación en la actuación del ámbito en el que opera.



 A partir de la problemática detectada, se adecua el plan curricular de acuerdo a las necesidades focalizadas con base a un diagnóstico realizado, permitiendo que el tratamiento, terapia y/o desarrollo de actividades tengan más probabilidad en solucionar las dificultades de las personas a quienes va dirigido el proyecto de intervención.



Por otro lado, es indispensable contar con el apoyo de las personas implicadas, sobre todo de las autoridades educativas para facilitar la investigación en el diseño de un currículum para dicha población y contar con una educación de calidad acorde a sus características y condiciones particulares.



“No existen diseños curriculares adaptados ni programas educativos elaborados para este tipo de población, y las adaptaciones de las áreas curriculares que se realizan dentro del marco de la LOGSE (Ley Orgánica General del Sistema Educativo), suelen resultar altas, no obedeciendo en la mayoría de los casos a objetivos alcanzables con lo que ello puede llevar de desmotivador para ellos mismos y para el personal que trabajan diariamente con ellos”.[22]



Este tipo de intervención no está totalmente cerrada a la otra forma de intervención, sino al contrario, están estrechamente relacionadas debido a que no solamente importa el tratamiento o terapia que se le ofrece al que padece el problema, sino que se educa, concientiza, informa y en cierta forma capacita a la familia y la comunidad para construir contextos con un clima adecuado para la incorporación de los mismos.



“La importancia del contexto es tal, que la calidad ambiental representa el principal parámetro de calidad de vida”.[23]



Se puede concluir que este tipo de intervención de corte psicoeduducativo es factible para solucionar problemáticas de salud mental, ya sea enfermedades psicológicas o desorientación, al ir dirigido al ámbito individual para adecuarse a las condiciones y características particulares y mejorar el índice de calidad de vida mediante la educación, formación, reforzamiento, concientización y fortalecimiento de todas las dimensiones que conforman a este tipo de personas, integrándolas al proyecto de intervención para basar en estos elementos, sus objetivos que pretende alcanzar y, de esta forma, permitir el desarrollo y progreso de la sociedad de la cual se forma parte.

Sin embargo, es indispensable que todas las personas allegadas a dicha audiencia estén capacitadas, certificadas y posean conocimientos de todos los elementos inmersos en la intervención y, de esa manera, poder ofrecer los servicios de calidad y efectividad, permitiendo tener una mejora ante la problemática presentada, en donde a su vez, tendrá un impacto social.

























[1] UPN-Hidalgo. (n.d.). Licenciatura en Intervención Educativa. Obtenida de http://upn303.com/files/lie/semestre2/intervencion_educativa.pdf. p. 136, el 29 de agosto del 2011 de
[2] Foschia, A. (n.d.). Proyecto de Intervención. Obtenida de http://www.slideshare.net/alejandra/proyecto-de-intervencin-psicopedaggica, el 30 de agosto del 2011.
[3]   Arévalo, G. y Maldonado, J. (n.d.). PSICOEDUCACIÓN. Obtenida de http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp?texto=art51001, el 31 de agosto del 2011.
[4] Ibidem, p. 1.
[5] Programa de atención psicoeducativa. (n.d.). Obtenida de http://www.uabcs.mx/index.php?option=com_content& view=article&id=131&Itemid=133, el 30 de agosto de 2011.
[6] Cámara, N. (2008). Intervención de la enfermera especialista en salud mental para la prevención de los trastornos de sueño por hábitos incorrectos del lactante. Obtenida de http://www.fuden.es/protocolos_obj.cfm?ID_PROTOCOLO=97&paginacion=4, el 1 de septiembre de 2011.

[7]Barcelata, B. y Lucio, E. Influencia de un programa psicoeducativo para padres en la identificación de problemas emocionales en adolescentes. (2006). Obtenida de http://www.remo.ws/revista/n8/n8-barcelata.htm, el 5 de septiembre de 2011.
[8] UPN-Hidalgo.  Op. cit. p. 137.
[9] Programa de atención psicoeducativa. Op. cit. p. 1

[10] Sánchez, A. y Trianes, M. (2001). Educar la convivencia como prevención de violencia interpersonal: perspectivas de los profesores. Obtenida de http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=118103. p. 78, el 3 de septiembre de 2011.

[11] Proyecto de Innovación Educativa. Nuevo modelo de intervención para alumnos con necesidades educativas graves y permanentes. (n.d.). Obtenida de http://www.doredin.mec.es/documentos/00820071000628.pdf. p. 30, el 4 de septiembre de 2011.
[12] Cfr. Ibidem, p.47.
[13] Barcelata, B. y Lucio, E. Op. cit. p. 1.
[14] Loc. Cit. p. 9.
[15] Ibidem, p. 71.
[16] Arévalo, G. y Maldonado, J. Op. cit. p. 1.
[17] Ibidem, p. 1.
[18] Montorio, Pérez, Losada, Fernández, Márquez. (2004). Eficacia diferencial de dos intervenciones psicoeducativas para cuidadores de familiares con demencia. Obtenida de http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=865398. p. 1, el 2 de septiembre de 2011.
[19] Arévalo, G. y Maldonado, J. Op. cit. p. 1.
[20] Dionne, J. y Zambrano, A. (n.d.). Intervención con adolescentes infractores de ley. Obtenida de http://www.sename.cl/wsename/otros/observador2/obs2_53-75.pdf. p. 53, el 30 de agosto de 2011
[21] Psicoeducación. (n.d.). Obtenida de http://www.ladosis.com/articulo_interno_nd.php?art_id=1819, el 6 de septiembre de 2011.
[22] Ibidem, p. 74.
[23] Cfr. Ibidem, p. 41.

3 comentarios:

  1. hola, estoy trabajando sobre el tema de intervención psicoeducativa, he tratado de entrar en las ligas pero no he tenido éxito, me parecen interesantes las definiciones, me podrían compartir o un poco más de información, me sería de gran ayuda, saludos!

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