viernes, 16 de septiembre de 2011

La intervención socioeducativa. por Gonzalo Ernesto Pérez Mendoza

La educación es un factor fundamental dentro del desarrollo humano en cualquiera de sus aspectos, enfatizando el aspecto individual como ente y como parte del grupo social al cual pertenece; debido a que este factor ocasiona que el individuo se dé a notar y/o sobresalga tanto en forma intrínseca, es decir en su interior o bien de manera extrínseca, es decir de manera colectiva y en contacto con su entorno social.

Existen infinidad de aspectos que contribuyen e intervienen al crear y mantener un sistema de desarrollo constante considerando el aspecto cognitivo-educativo. El aspecto de intervenir significa intro­ducir en un sistema elementos (recursos humanos o materiales, relaciones inter­personales) que no estaban de forma natural presentes en el mismo. Cuando se plantea una intervención, se trata de actuar en base a una reflexión que genera unos objetivos de mejora del propio sistema o de algún aspecto de éste. Por tanto, se entiende que toda intervención socioeducativa obedece a una intencionalidad clara por mejo­rar la realidad a la que se dirige.

La intervención socioeducativa1 consiste en planear y llevar a cabo programas de impacto social, por medio de actividades educativas en determinados grupos de individuos, es cuando un equipo de orientación escolar interviene sobre un problema social que afecta el desempeño y desarrollo escolar, éste aspecto se desarrolla dentro del aula considerándolo como un método participativo de investigación-acción educativa para lograr superar problemas académicos como equipo generador de una cultura de calidad educativa; sin embargo, además de la modalidad educativa también puede atender las modalidades cultural y social. Las áreas en que se puede incidir son: el tiempo libre; educación de adultos; educación especializada y la formación sociolaboral, que incluyen ámbitos para la educación ambiental, la salud, la paz, de adultos; para la educación permanente, compensatoria,  tercera edad, además de los medios de comunicación y el desarrollo comunitario.
Los problemas académicos involucran tanto al profesor como al estudiante y afectan o impiden el aprendizaje y la enseñanza, dentro de éstos podemos citar los siguientes:
-          Bajo rendimiento en calificaciones.
-          Bajos niveles de logro en la asignatura.
-          Incumplimiento de deberes/tareas.
-          Inasistencia o incumplimiento de horarios por parte de los estudiantes.
-          Desunión ó conflictos entre estudiantes.
-          Falta de interés por la asignatura, etc.

Ante esta situación, la participación activa es parte de la solución, la primera tarea del animador sociocultural (profesor) consiste en concientizar a la comunidad sobre el problema que se tiene. El

1 http://es.scribd.com/doc/32289941/INTERVENCION-SOCIOEDUCATIVA-EN-EL-AULA-ESCOLAR


animador y la comunidad deben hacer explicitas la esperanza (visión), el sentido (misión) y la fuerza interior de quién soy, y quién quiero ser (identidad) mediante una estructura programada y bien definida de pasos los cuales se describen a continuación:

Ø  Identificar el problema

Ø  Establecer un diagnóstico preliminar (DXPRE) para darse cuenta del problema y con ello poder hablar del problema.

Ø  Reunirse con la comunidad para mostrar los resultados del DXPRE, concientizando sobre la visión, la misión y la identidad del grupo como equipo.

Ø  Realizar un análisis FODA como diagnóstico participativo para encontrar las variables principales de intervención dentro del contexto a evaluar.

Ø  Identificar el problema, determinando sus causas de primer y segundo orden, tomar las que van a ser intervenidas.

Ø  Emprender la construcción de un modelo conceptual operativo para cada una de las causas determinadas.

Ø  Definir variables, hipótesis tanto explicativa como predictiva, determinar los indicadores para cada variable, definir los instrumentos para cada indicador, listas de cotejo ó de observación, cuestionarios, pruebas objetivas, etc.

Ø  Sistematizar resultados, plasmarlos en instrumentos de devolución.

Ø  Plantearse una meta u operacionalidad de la visión, acordando un tiempo específico para finiquitarla.

Ø  Medir los resultados obtenidos

Ø  Sistematizar resultados y plasmarlos en instrumentos de devolución (gráfica esquematizada, dibujos, etc.).

Ø  Establecer registros para su medición y evaluación continua, además de diseñar estrategias de mejora.



Cualquier cambio en las estructuras de relación implica dialécticamente un cambio en las actitudes y potencialidades de las personas involucradas, lo cual se basa en el constructivismo histórico cultural de Vigotsky.



En la raíz de cualquier problema académico existe siempre el componente humano, el componente espiritual de una rebeldía, una rivalidad, un descuido, una indiferencia, una falta de amor y preparación; sea del estudiante o bien del profesor.



Existe una gran diversidad de concepciones que hacen referencia a la Intervención Socioeducativa2, las principales se mencionan a continuación:



1.    En el aspecto de socialización: En este proceso el sujeto biológico se prepara para convertirse en sujeto social, mediante la transmisión y el aprendizaje de la cultura de la sociedad. El ser humano va adquiriendo los valores, normas y comportamientos necesarios para vivir en sociedad.

Se distinguen tres tipos de socialización:

-       La socialización en grupos primarios la cual supone un aprendizaje elemental afectivo de los comportamientos del grupo, la llamamos socialización primaria.






-       La socialización secundaria que es resultado de la relación con grupos más grandes y menos afectivos, y busca la correcta interiorización de los valores que las instituciones protegen y transmiten.

-       La socialización terciaria a partir del proceso de intervención educativa gracias al cual el sujeto se incorpora a la sociedad tras haber tenido conductas antisociales, asociales y/o disociales.



Como se sabe, la educación es un elemento muy importante en el desarrollo de los seres humanos, preparando al individuo para la vida en comunidad. Esta socialización comienza en la familia, adquiriéndose de forma informal desde la más tierna infancia, para seguir siendo receptores de esos conocimientos y valores hasta, que como padres, nos toque cambiar de postura, de receptor a emisor, con el fin de seguir la cadena.

La educación ofrece libertad al individuo, lo hace autónomo y le enriquece en todos los sentidos.



2.    Como acción profesional cualificada: Los educadores intervienen cualificadamente como profesionales, con la ayuda de unos recursos y ciertas circunstancias sobre un sistema social, para poner remedio a las necesidades humanas generadas por el desigual equilibrio en la sociedad actual. La Educación Social sería una acción consciente, reflexiva y planificada que incidirá positivamente sobre una realidad social determinada que con los medios adecuados nos llevarán al cambio social.

El educador social debe y tiene un papel profesional muy importante, ya que no podemos olvidar que trabajan con personas las cuales poseen sentimientos, necesidades, inquietudes y problemas, en general pertenecientes a poblaciones marginales o en riesgo de exclusión, que precisan de una intervención profesional, lo que implica un trato especializado y con conocimiento de causa que las personas agradecerán.



3.    Como adquisición de competencias sociales: Se entiende como la acción que conduce al logro o al aprendizaje de capacidades sociales que un grupo o sociedad consideran correctas. La competencia social implica pertenencia a un grupo, lo que supone ser valorado y digno de ser tomado en cuenta, lo que contribuye al desarrollo del grupo.

Para que haya competencia social el sujeto debe tener éxito en el cumplimiento de las expectativas sociales que sobre él recaen, y debe ser consciente de su progreso personal, lo que le supondrá satisfacción. Por esto, el sujeto de la Educación Social no podrá ser pasivo frente a los estímulos, sino que debe actuar y ser activo. Educar para la participación social supone incidir en la parte cognitiva y afectiva del sujeto, trabajar en la mejora de sus conductas y relaciones sociales.



Motivar la participación es ofrecer a la población un arma importante para el cambio social. El hecho de hacer que las personas adquieran competencias ayuda a que estas sean responsables y suban su autoestima, al sentirse integrados y valorados en un determinado grupo social gracias a sus logros. Con esto no solo se mejorará de forma individual al sujeto en sus conductas, sino que esto incidirá también en sus relaciones sociales.



4.    Como aspecto dentro de la inadaptación: La Intervención Socioeducativa abarca aspectos referentes a la inadaptación social, incidiendo en los sectores sociales en desequilibrio, buscando solucionar problemas de convivencia, y adquiriendo la función de desarrollar y promover la calidad de vida de todos los ciudadanos, y de aplicar estrategias de prevención de causas de los desequilibrios sociales.



La Intervención Socioeducativa debe ser universal y englobar a todas las personas, pero lo lógico es que la intervención socioeducativa sea más necesaria en grupos sociales más desfavorecidos o marginales, y que para ellos sea más importante, ya que los ayudará a incorporarse o reinsertarse en la sociedad.



5.    Como aspecto de control social: Todo proceso educativo conlleva una cierta acción de control psicológico, moral, cultural, etc. El control es visto como prevención de tendencias desviadas, ante ello, el aspecto socioeducativo es visto como método de prevención y control, lo que supone el hecho de utilizar una serie de procedimientos para que todos los miembros de la sociedad conozcan las normas de conducta consensuadas y catalogadas como necesarias para conseguir el orden social.

Debemos verlo como un control positivo, ya que su finalidad es la de alienar al individuo de una situación que le perjudica, mediante el aprendizaje de ciertas normas que hacen posible la convivencia armónica de todos los individuos y grupos sociales.



6.    Como Trabajo Social: La Intervención Socioeducativa tiene actividades similares a un trabajo social programado y realizado desde la perspectiva educativa y no sólo asistencialista. El compromiso educativo dará una nueva dimensión al trabajo social, convirtiéndolo en una actividad más comprometida con el cambio social de las injusticias, y con una mayor incidencia sobre las causas que generan tales desigualdades.

Ignorar que ambas perspectivas comparten muchísimos rasgos sería obviar la realidad, es decir las necesidades de la sociedad mediante la intervención efectiva, ya que ambas buscan el satisfacer las necesidades sociales de forma eficaz.

Sin embargo, se han de señalar también las diferencias que existen como son el hecho de que el trabajo social tiene una finalidad correctora y asistencialista que busca el estado de bienestar, el fin del aspecto socieducativo se acentúa en el elemento social y educativo, y que el trabajo social realiza una intervención más amplia en la sociedad (económica, cultural, educativa, social, jurídica, sanitaria).



Como paidocenosis: Uno de los estímulos que inciden en la educación son los educadores, que, aunque importantes, no significa que en ellos recaiga toda la responsabilidad educativa de un colectivo, ya que la educación es un conjunto de estímulos (paidocenosis) que hacen posible la socialización. Se asume que lo educativo no se da en sí mismo, y es fuera del aula donde se configura.



3 Hace énfasis tanto en los aspectos culturales como en las influencias históricas. Desde este punto de vista debe presentarse una reciprocidad entre la sociedad y el individuo. Es así como el sujeto puede aprender de su contexto social y cultural en que desenvuelve su viuda.

7.    la personalidad del individuo. Una condición previa a la intervención socioeducativa es el conocimiento de la sociedad educadora, la cual es un aula sin muros que es educada, pero que también educa.



La Intervención Socioeducativa debe entenderse como un recurso para mejorar la propia sociedad; desde esta perspectiva, se debe considerar que se sitúa principalmente cerca de los sectores sociales que presentan problemáticas específicas. En ocasiones, se piensa que los únicos responsables de la educación son los profesores y educadores, lo que es un pensamiento erróneo, en la educación de la persona intervienen muchísimos factores, como son el contexto, la situación política, la ideología del grupo social, los valores inculcados por familiares y otros agentes sociales; por tanto, hemos de evitar tal reduccionismo y no culpar a los profesionales de la educación de los errores que puedan presentar las personas con respecto a su educación.



8.    Como educación extraescolar: La Intervención Socioeducativa es entendida como una acción pedagógica extraescolar, abarcando toda intervención educativa estructurada y delimitada que no formará parte del sistema educativo reglado. El inconveniente de reducir al concepto de extraescolaridad para definir Intervención Socioeducativa está en que su campo de acción puede ser más amplio. Con todo, la Intervención Socioeducativa no debe tener entre sus competencias, la responsabilidad de la acción escolar; debe ser capaz de crear un ambiente de libertad e independencia.



Hay que tener en cuenta que la Intervención Socioeducativa engloba en mayor o menor medida,  a la educación formal, informal y no formal, por lo que al relacionarla tan solo con actividades extraescolares o con actividades escolares, excluyendo a alguna de las dos partes nos estamos olvidando de una parte muy importante de la educación, lo que nos lleva a un error.



9.    En el aspecto de la prevención de causas que generan desajustes sociales: La intervención socioeducativa se realiza desde los supuestos de la pedagogía y no desde estrategias políticas, principalmente cuando éstas no coinciden con los principios de la teoría de la Educación Social, aunque la relación entre Educación Social y política es real, siempre y cuando no implique el intrusismo (la acción de ejercer actividades profesionales sin título legal para ello) de lo político en los principios pedagógicos que orientan a aquella.



La detección de necesidades es importante para trabajar con las demandas de los individuos y grupos, es fundamental el hecho de adelantarse a las necesidades y problemas. Prevenir es curar, con ello se evitan muchas desigualdades y desequilibrios sociales que las personas pueden llegar a padecer y por lo tanto, sufrir por ello.



10. -  En el aspecto desarrollado hacia un enfoque integrador: La ambigüedad que percibimos de las definiciones que se da de la esencia y límites de la Intervención Socioeducativa, son circunstancias claras para mostrarnos que estamos ante una realidad que solo puede ser abordada desde un punto de vista integrador; debe ser conceptualizada y explicada en función de factores como son el contexto social, la política, cultura, economía, educación, etc. que se den en ese momento.

Los factores que explican el aspecto Socioeducativo son la democracia, el estado de bienestar, el aumento del tiempo de ocio, la implantación de una pedagogía de tiempo libre y la conciencia de responsabilidad frente a la sociedad. Es lógico el pensar que según el contexto histórico, la época, las circunstancias políticas y sociales, la forma de educación y otros muchos factores, la definición de Intervención Socioeducativa cambiará, y hay que tenerlos a todos en cuenta para hacer una definición que integre de forma global todas las circunstancias.



11. -  Como una definición cambiante: La definición de Intervención Socioeducativa debe ser abierta y dinámica, ya que, si la realidad social evoluciona y tiende a cambiar, no se puede tener duda de que el aspecto Socioeducativo y su intervención en el contexto social deberá  desarrollarse y adaptarse al nuevo entorno cambiante, y estará siempre en un continuo proceso de construcción además de encontrarse inmersa en un proceso de mejora continua.

La Constitución, desde un enfoque tradicional, define cuales son los ámbitos de intervención (marginación, delincuencia, educación de adultos, etc.), quedando así contemplados la problemática y demanda social existente. Este enfoque constitucional ha facilitado que el aspecto Socioeducativo tenga una función intervencionista en la realidad social más desajustada, entendiéndose como mejora de los sectores menos privilegiados.



Considerando todo lo anteriormente señalado, la investigación socioeducativa sirve a la promoción de los objetivos educativos de las políticas sociales orientadas a la generación de bienestar social. Partiendo de esta tesis, y desde un enfoque epistemológico, la práctica socioeducativa se caracteriza por ser provisional, cambiante, dinámica, y con una clara tendencia a hacerse innecesaria ya que se dirige a la superación de deficiencias, problemas y dificultades propias del desarrollo social. Asimismo, viene determinada por el sujeto al que se dirige y por el modelo que se adopta a partir de lo que la investigación avala mediante evidencias empíricas sólidas, intentando superar una intervención basada en supuestos sin avales significativos sometidos a rigor científico4. Esto implica que toda intervención socioeducativa debe estar sometida a la lógica de la indagación permanente y en concreto, el profesional de la educación debe introducir en su buen hacer profesional tres aspectos: ver, juzgar y actuar a partir del método científico.

Es por ello que a través de la investigación  tenemos que ser capaces de:

a)      Asumir como propio, desde la óptica científica, el ejercicio de profundizar en el conocimiento de los fenómenos y contextos educativos y formativos;

b)      Comprender, valorar y juzgar los fenómenos y hechos sociales para optimizar los proyectos y actuaciones bajo criterios de oportunidad, idoneidad, eficacia, calidad, globalidad y flexibilidad; y,

c)       Avanzar en el desarrollo profesional como elemento irrenunciable para la mejora de la práctica.



4 Martínez Sánchez, 1995

Para estos fines, la investigación es considerada como un medio de comprensión, explicación y predicción de fenómenos, hechos y situaciones educativas, con la intención de ajustar su intervención a las demandas y necesidades reales de los sujetos objeto de intervención y de mejorar su práctica como profesional comprometido con una sociedad democrática, bajo referentes éticos.

Así, la investigación socioeducativa puede ser entendida como “una actividad reflexiva, sistemática y, en cierta medida, controlada, cuya finalidad consiste en descubrir e interpretar hechos y fenómenos educativos en un determinado contexto social, así como la posibilidad de establecer relaciones y derivar de ellas leyes con amplia validez”5.

Esta se articula a partir de dos métodos de investigación recogidos en la siguiente figura.



Figura 1. Métodos fundamentales de la investigación educativa 6.



El Contexto social educativo es fundamental dentro de cualquier proyecto a analizar y desarrollar, debido a que interrelaciona los diversos elementos que integran el marco social del entorno que rodea a cualquier institución educativa, considerando diversos aspectos para contribuir en crear programas enfatizados a su desarrollo, dentro de los cuales podemos citar los siguientes:



ü  Servicios y programas de atención educativa a la infancia, la adolescencia y la juventud en contextos no escolares (familia, centros de protección y cuidado, centros de adopción, etc.).

ü  Educación de adultos.

ü  Programas de formación profesional y laboral.

ü  Programas educativos / recreativos.

ü  Televisión educativa y programas educativos multimedia.

ü  Campañas y programas educativos en medios de comunicación.



Ante esta situación, el papel del educador social escolar es fundamental, pues el incremento de las inquietudes educativas así como el convencimiento de que la educación y más concretamente todo aquello que se engloba en el llamado sistema escolar, es el vehículo adecuado para contribuir a la



5 García Llamas, González y Ballesteros, 2001, p.75

6 Fuente: Sabariego y Bisquerra, 2004



mejora de gran parte de la problemática social, provocando que las demandas educativas de la sociedad crezcan sin pasar para el entramado escolar.

Anteriormente se tenía la idea de que la escuela era la única transmisora de conocimientos y saberes a las generaciones; en la actualidad, la escuela sigue teniendo éste mismo papel, pero obedeciendo a un medio educativo en sentido amplio, en el cual además de la introducción y profundización de los saberes curriculares tradicionales (matemáticas, español, etc.) se ofrece a sus usuarios un marco educativo mucho más complejo y diversificado, en el que encuentra referentes claros de educación en valores, de formación social y ciudadana, de atención integral a los educandos, a su problemática y a la de su entorno social próximo.

La escuela, ha de asumir con valentía un rol educativo integral, no enmarcado en la sola labor instructiva. Esta propuesta ha de ser adecuada, flexible, tolerante, abierta a los cambios y necesidades del medio en el que se enmarca y al que se debe. La relación entre educadores sociales e individuos con o sin dificultades en el proceso de socialización requiere grandes dosis de comunicación educativa; deben superarse situaciones interviniendo técnicas de carácter clínico, psicopedagógico y/o psicoeducativo.

En todas las intervenciones anteriores es precisa una mediación socioeducativa complementaria, rica en relaciones humanas, comprensiva y empática, cultivadora de valores positivos y potenciadora de un clima socio-esco­lar de ayuda, aceptación y no de exclusión.



La intervención técnica sin la relación educativa directa corre el peligro de convertirse en adepta (partidaria) de la aplicación de test, entrevistas, progra­mas de desarrollo del individuo, técni­cas tutoriales más o menos estrictas, intervenciones clínicas, etc., pero sin conseguir los objetivos perseguidos y realmente importantes para el queha­cer educativo. En lugar de convertirse en una ayuda para los educandos, pueden derivar hacia una etiquetación social negativa para el proceso de aceptación social y de construcción de una autoestima positiva.



Desde las comunidades educativas escolares deben ofrecerse soluciones imaginativas y eficaces que respondan a los retos, demandas y problemáticas planteadas. Una escuela que quiera estar a la altura de las circunstancias ha de plantearse que no es suficiente con la labor tradicionalmente realizada por los docentes en las aulas y tutorías, por bien que se realice este quehacer. El momento en que vivimos precisa res­puestas a los nuevos retos formativos no incluidos en el currículo escolar; a la necesaria relación entre la problemáti­ca familiar y sus implicaciones escolares; a la formación y asesoramiento técnico de maestros además de los padres de familia en la cambiante y cercana problemática social y a un largo elenco de situacio­nes difíciles de acotar. En pocas pala­bras a la ayuda y acompañamiento de los alumnos con limitaciones, desampa­ro o conflicto social que se enfrentan en desigualdad de condiciones a la socialización.



La concepción integral de la persona, de su derecho a la educa­ción y a su crecimiento como ser humano conlleva la necesidad de ayuda tanto individual como social concreta para aquellos que son y están más indefensos además de contar con mayores dificulta­des en su proceso de socialización. Las instituciones educativas y los educado­res han de realizar un esfuerzo imagina­tivo para que la labor desarrollada pueda dar prioridad al quehacer pre­ventivo sobre el curativo, rehabilitador, correctivo o punitivo, ante esta situación, se puede afirmar que la educación como acción preventiva por excelencia adquiere un papel preponderante.



Se sabe que la educación es un derecho inalie­nable de toda persona. México, como la mayoría de los estados modernos, reconoce y regula el cumplimiento de éste derecho. Como ya se sabe la Constitución mexicana en su artículo 3° ratifica que: «la educación debe ser laica y gratuita », por lo tanto, todos tienen el derecho a la educación y el objetivo de la misma es el pleno desarrollo de la personalidad humana.



Cabe señalar que la educación entendida como pro­ceso de perfeccionamiento de las facultades y potencialidades humanas en su vertiente individual y social inclu­ye el proceso de socialización, conside­rado este como un proceso de apren­dizaje y habituación social fruto de la interacción.



Para conseguir un correcto desarrollo de la identidad social se precisa la intervención de procesos comunitarios y de adquisición de habilidades, com­petencias y papeles sociales. Paralelo a este desarrollo, como indican J.Me­rino y A.Muñoz, 1994, «se ha de producir el de la incorporación social, en el que se busca no sólo la incorporación socio-laboral sino también su realiza­ción y proyección personal a través de diferentes contribuciones personales, culturales y laborales que como miem­bro activo y responsable aporte a la sociedad».



El objetivo de la acción educativa ha de asegurar el protagonismo del educando, creando la situación ade­cuada para conseguir que el equili­brio entre el individuo y su medio social no se rompa. Una actuación adecuada en el terreno de la educa­ción social en los momentos evolutivos y adaptativos oportunos será el medio óptimo para lograr una positiva socia­lización educativa.



Según los datos referidos en el traba­jo realizado por José Vicente Merino (1998), la acción pedagógica con menores que tienen dificultades en la socialización, como tal ha de generar y desarrollar, e incluso ser en sí misma, educación social. La previsión y regulación de las dificultades, así como el control de las mismas cuando ya surgieron, o la com­pensación de las limitaciones innatas o adquiridas, que dificultan u obstaculi­zan la socialización, serán tareas de la acción pedagógica con el fin de res­ponder con rigor científico y sensibili­dad humana a este derecho de los menores. La práctica educativa que sólo ponga los medios para buscar y garantizar la eficacia en el rendimien­to curricular, se queda corta, ya que este esfuerzo ha de extenderse al con­junto de las personas en todas sus dimensiones.



La acción educativa en sí misma es de naturaleza fundamentalmente pre­ventiva y sólo complementariamente correctiva. La prevención consiste en adelantarse a las situaciones y acciones que dificultan o desvían el proceso de aprendizaje social de los sujetos. La labor educativo-preventiva trata de impedir que surjan dificultades para la correcta socialización.



Tal como señala José Vicente Merino (1998) la acción pedagógico-social es el conjunto de acciones y omi­siones, sociales o académicas, que ayudan al educando a progresar posi­tivamente en su proceso de sociali­zación, procurando que la dificultad y conflicto social no se origine (preven­ción primaria) o no se desarrolle (pre­vención secundaria y terciaria). Se puede afirmar que la escuela es el marco apropiado para prevenir mediante la educación, adelantándose al inicio del proble­ma, y sólo cuando esta acción educativo-preventiva falle, acudir a la secun­daria y terciaria.



La situación enunciada abre paso a un nuevo reto escolar, la necesidad de ofrecer al conjunto de la comunidad educativa un Programa de Educación Social adaptado a las necesidades socioeducativas concretas del propio Centro y de todo aquello que está implicado y relacionado con él, llámense  alum­nos/as, familias, docentes, comunidad social cercana, etc.



Para muchos centros escolares una característica distintiva de su Proyecto Educativo es la formación de la dimen­sión social del ser humano, como per­sona solidaria, constructora de una mayor justicia social.



Contar con un «Programa de Edu­cación Social» y con la participación profesional de un educador social no es la vía para solucionar todas las demandas y problemáticas específi­cas, pero si es un camino de mejora evidente en la calidad educativa y en la respuesta formativa de un medio escolar dinámico, atento a las necesi­dades y dispuesto a enfrentar con deci­sión la entrada en un nuevo milenio, en una nueva situación educativa.



En la actualidad, las situaciones escolares son tan diversas como la propia realidad social. Cada centro educativo está inmerso en una problemática específica, sus­tantiva y distinta: la localización sociogeográfica; las características de la población infantil y juvenil; la situación sociofamillar específica y general; la problemática del medio social cerca­no; las costumbres, modas y usos socia­les; las inquietudes formativas; las rela­ciones entre el centro y los alumnos; y otras muchas circunstancias concretas hacen que no se pueda señalar una intervención socioeducativa escolar con carácter universal; porque cada centro, cada escuela precisa una concreción particular y adaptada.



Se puede encontrar, centros con una gran problemática provocada en su entorno socio-familiar y por añadidura una elevada tasa de conflictos, marginación, abandono y fracaso escolar; otra situación prototípica es la de muchos centros en los que la proble­mática socio-familiar no es elevada, la convivencia en el centro no se muestra conflictiva y el grado de conflicto social y abandono escolar es bajo.



Una tercera posibilidad estaría repre­sentada por aquellos centros que se encuentran en situación favorecida socio-familiarmente hablando; nivel económico medio o medio-alto y casi inexistente conflicto social ligado a la pobreza marginalidad e inapreciable nivel de abandono escolar.



Entre estas tres situaciones pueden darse cuantos términos y casos inter­medios quieran analizarse. La realidad es variopinta (integrada por elementos distintos) y la compleja situación escolar aún más, lo que es difícil negar es la existencia de dichas situaciones y la urgencia de la intervención adapta­da para cualquiera de ellas.



El enfoque será distinto pero la necesidad se pro­duce de igual manera. Existen conflic­tos reales ligados a la marginalidad y a la pobreza; existen conflictos unidos a la falta de flexibilidad del sistema esco­lar y a los rechazos socioescolares que éste provoca en un buen número de escolares, sobre todo adolescentes; se dan conflictos, inadaptaciones socia­les, actitudes de intolerancia y en algu­nos casos olvido de lo que ocurre «al otro lado de la calle» entre aquellos que viven en condiciones de mayor pri­vilegio y gozan de mayor bienestar social, todo centro escolar, todo centro edu­cativo tiene necesidad de un Programa de Educación Social que adap­tado a sus especiales circunstancias sirva de complemento formativo a la inmensa labor que ya de por sí se reali­za en sus aulas.



Desde mediados del presente siglo venimos oyendo hablar con gran insistencia de la necesidad que la escuela tiene de abrirse al entor­no, a la sociedad y a la vida. A medida que la escuela se abre a esa rica reali­dad y a sus «miserias», también ha de ofrecer pautas de acción, adaptación y relación con la sociedad y con la diversa problemática que ésta lleva consigo. Este programa pretende supe­rar el enfrentamiento que algunas ten­dencias teóricas y prácticas hacen al oponer la «educación escolar» a la «educación social» como si una y otra representaran tipos de educación con­trarios entre sí. La acción socioeducati­va con menores que tienen dificultades en su socialización debe integrar todos los procesos, ámbitos y acciones en una unidad de actuación que tenga como eje el perfil sociopersonal del educando y los condicionamientos personales y socioculturales del mismo.



La escuela debe responder al desafío, debe ser capaz de crear un modelo de escuela que responda adecuadamente y con eficacia a las necesidades de su tiempo. Su modelo, se enfoca a la promoción de la Justicia y atención a la diversidad, es una escuela para todos no solamente un lugar para transmitir ideas útiles para la vida, sino y sobre todo una comunidad donde el alumno es considerado no como un recipiente que hay que lle­nar, sino un ser, un individuo que se debe formar.



La aten­ción a la diversidad debe constituir un objetivo fundamental de nuestra ense­ñanza y el mejor indicador de que se sigue siendo una escuela para todos sin exclusión, y especialmente lo sigue siendo para quienes presentan caren­cias de cualquier índole y precisan de atenciones especiales, justificando los ajustes precisos de nuestra intervención educativa a sus peculiaridades; cabe señalar la afirmación en un comunicado personal del General John Johnston, efectuado el 1 de enero de 1998: «Dada la gran diversidad de circuns­tancias religiosas, económicas y socia­les que influyen en la vida de los jóve­nes, la educación humana eficaz pide dedicación y creatividad extraordinarias», lo que sin duda es un aspecto a considerar dentro de la profesionalización del docente con la inquietud por ofrecer una oferta edu­cativa realmente integral y por lograr una sociedad con mayor justicia social y más solidaria lo que merece con creces la dedicación y el esfuerzo compartido.



Bajo este fundamento se han desarrollado objetivos en el medio escolar que representan una aproxima­ción genérica a las finalidades básicas de cualquier Intervención Socioedu­cativa en un medio escolar a continuación se exponen:

1.     Promover cauces para ayudar, mediar, acompañar e interceder activamente entre la escuela y la familia en la solución de problemá­ticas comunes.

2.     Educar en Solidaridad para descu­brir, valorar y actuar en la resolu­ción de situaciones de injusticia y pobreza.

3.     Facilitar el conocimiento y la inter­vención educativa en los casos de absentismo y abandono escolar.

4.     Detectar situaciones de necesidad formativo-informativas existentes en el terreno socio-familiar y pro­mover los cauces oportunos para su resolución.

5.     Atender adecuadamente a la diversidad desde medidas integradoras de actuación socioeducativa,

6. Colaborar con el profesorado en la elaboración, aplicación y evalua­ción de adaptaciones y medidas precisas para atender adecuada­mente a la diversidad.

7. Procurar los medios necesarios para lograr una correcta integra­ción social y escolar de los alumnos extranjeros, inmigrantes o pertene­cientes a minorías.

8. Promover programas especiales para la integración escolar de alumnos con dificultades o en con­flicto social, de cara a conseguir un nivel de aprendizajes escolares básicos y la formación sociolaboral suficiente para poder acceder al mundo del trabajo.



Todas las propuestas que se siguen no constituyen sino meras ideas de los tra­zos y ámbitos que podrían tomarse en la constitución del llamado Depar­tamento de Educación Social escolar. Es evidente que caben otras líneas de acción tal es el caso de los medios y recursos tecnológicos, las competencias socioemocionales, las redes sociales entre otros, que han surgido como res­puesta a las necesidades planteadas en cada realidad escolar concreta, en cada problemática, en cada caso.



Existen varios aspectos a considerar como medios y recursos tecnológicos dentro de la intervención socioeducativa, dentro de ello, se pueden señalar las siguientes  ideas principales 7:

ü  Estilos de aprendizaje: “son los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos, que sirven como indicadores relativamente estables, de cómo perciben los discentes, interaccionan y responden a sus ambientes de aprendizaje”.

ü  Cada persona tiene diferente estilo de aprendizaje y por lo tanto aprende de diferente forma.

ü  Los estilos de aprendizaje de las personas no son inamovibles, evolucionan con la propia persona, pueden variar en situaciones distintas, pueden y deben mejorar.

ü  Los estudiantes aprenden mejor cuando se les enseña según sus Estilos de Aprendizaje preferidos.

ü  El educador puede y debe modelar y mejorar las preferencias de Estilos de Aprendizaje de sus alumnos, dándoles a conocer los diferentes estilos y facilitándoles el dominio de los mismos.

ü  El educador debe ayudar al alumno a desarrollar todos sus posibles Estilos de Aprendizaje.



Entre los Estilos de Aprendizaje están él: activo (captación de información), reflexivo (análisis de la información), teórico (clasificación, estructuración y  asociación la información) y pragmático (se lleva a la práctica).


ü  Relación entre las preferencias de Estilos de Aprendizaje y el uso de las TIC: según el Estilo de aprendizaje preferente de cada persona, al utilizar  las TIC tendrá más facilidad para trabajar o aprender de una forma u otra.



Otro aspecto fundamental son las denominadas competencias socioemocionales8, cuyas ideas principales se señalan a continuación:

ü  La educación durante toda la vida se fundamenta en cuatro pilares:

·         Aprender a conocer.

·         Aprender a hacer.

·         Aprender a convivir.

·         Aprender a ser.

ü  Inteligencias múltiples: para Gardner es inteligencia lo que para otros son capacidades o características. Habla así de ocho tipos de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, musical, corporal o cenestésica, ecológica, interpersonal o social e intrapersonal.

ü  Inteligencia emocional: Es esencial para el ser humano, y en este caso para el educador más aprender a ser conscientes de nuestras emociones, para poder ser conscientes de las emociones de los demás, es una forma de interactuar con el mundo, es una forma de hacer que las emociones nos ayuden a guiar la conducta para así alcanzar el bienestar personal. Las características de la inteligencia emocional son:

·         Autoconocimiento.

·         Autocontrol.

·         Empatía.

·         Competencia social.

ü  El aprendizaje emocional se considera el más eficaz, ya que las emociones influyen en todas las áreas de nuestra vida: salud, aprendizaje, comportamiento, relaciones interpersonales.

ü  Las Competencias Socioemocionales son las habilidades para experimentar y gestionar de una forma productiva las emociones. Son habilidades cuyo nivel de desarrollo determina la fuerza de nuestra inteligencia emocional y el grado de nuestra competencia emocional.

Estas habilidades emocionales, cognitivas y conductuales son esenciales para que el educador pueda llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje.

ü  La diversidad es algo esencial en el ser humano, cada persona tiene su modo de pensar, sentir y actuar, aunque existan semejanzas en cuanto a los comportamientos cognitivos, afectivos y conductuales.

ü  Ayudas para la comunicación de estudiantes con discapacidad: las TIC son unas buenas herramientas para facilitar la educación de las personas con alguna discapacidad, ya sea motora, visual, auditiva o visual y auditiva a la vez.

ü  Resiliencia: capacidad de las personas para salir adelante frente a las adversidades de una forma efectivas.






El contexto socioeducativo es un escenario diverso de actuación donde los recursos didácticos y tecnológicos pueden convertirse en un soporte del propio proceso de intervención. Por lo tanto, es imprescindible la selección, evaluación y desarrollo de estos recursos y adecuarlos a la acción didáctica de los procesos educativos para que puedan ser considerados como herramientas facilitadoras del aprendizaje y favorecedora de la acción formativa.

Es por ello que el concepto de evaluación cobra gran importancia en el desarrollo de la labor en contextos formales, no formales e informales, ya que se trata de un instrumento por el cual se puede saber si los objetivos propuestos en la intervención socioeducativa se han logrado. Es decir, la evaluación debe convertirse en un proceso optimizador de los aprendizajes.

En cuanto a la labor del docente ante el uso de los medios, debe convertirse en asesor y guía, facilitando a los discentes el uso de herramientas y recursos necesarios para explotar y elaborar nuevas destrezas y conocimientos.

Por último, diversos autores coinciden en afirmar la necesaria utilización de la evaluación de un recurso, siguiendo una serie de perspectivas. Están son: la usabilidad y funcionalidad; la calidad formativa y pedagógica del mismo y la interacción y el diseño. O dicho de otra manera, evaluar el recurso desde su perspectiva técnica y pedagógica para poder ser aplicado en la práctica formativa.

1 comentario:

  1. muy buena información, una de las mejores que he leído....

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